¡Sábado de premios en Lloret Negre 2026!

Primer sábado de septiembre y todavía bajo los efectos de la última ola de calor estival nos acercamos a Lloret de Mar, al Casal de l’Obrera, para asistir a las diversas entregas de Premios Lloret Negre 2026, así como a las dos mesas de tertulia literaria con autores de primera línea que amenizaron la mañana, antes de proceder a la entrega del Premio de Honor Lloret Negre 2026 al prolífico autor Andreu Martín, en reconocimiento a su extensa obra literaria.

La jornada arrancó con la mesa redonda “Autores bajo sospecha. ¿Qué esconden los escritores detrás de sus novelas?” que reunió a Laia Vilaseca (L’udol de l’aigua) Toni Aira (Mort en diferit) y Víctor Claudín (Vivo en la oscuridad) y Tomas Auchterlonie, que actuó como moderador. ¿Qué esconden estos escritores? Quizás sería mejor preguntarse ¿Qué descubren? Para crear sus novelas, Laia Vilaseca busca “explicación a tres o cuatro elementos de casos no resueltos y eso me sirve para crear la trama”, como en “L’udol de l’aigua”, que nos lleva al delta del Llobregat, a unos terrenos muy codiciados para la ampliación del aeropuerto del Prat. Toni Aira, experto en comunicación política, se basa en la realidad que conoce para escribir sus novelas, que publica “como si fueran ficción”. En “Mort en diferit” aborda el tema de las tertulias televisivas y los conflictos entre sus participantes. Seis tertulianos quedan aislados por una gran nevada. Muy pronto, alguien morirá asesinado. Sobre “Vivo en la oscuridad”, Víctor Claudín confesó que la novela está basada en sus propias experiencias personales, una radiografía de “la movida madrileña, una época –años ochenta y parte de los noventa- y unos personajes que conozco muy bien”. Sobre la irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) en nuestras vidas, Laia Vilaseca declaró que “no se deben aceptar obras de arte literarias hechas con intervención de esta tecnología”, mientras que Toni Aira manifestó su temor a que “deleguemos el pensar en la IA, aunque es verdad que está ayudando al desarrollo de muchos países”. Víctor Claudín quiso recordar que “la aparición del ordenador en los años ochenta fue un invento fantástico, y la IA depende de cómo se use. Tiene sus ventajas, pero lo que me da miedo es quién ejerza el control”.

Angelique Pfitzner (Los herederos del silencio), escritora y comisaria de Lloret Negre, ejerció de moderadora en la segunda y potente mesa redonda con Marta Robles (Amada Carlota) y Cristina Higueras (No me dejes nunca, Wonder). ¿Qué vínculos unen la verdad y la ficción en las novelas de ambas escritoras? Ambas coincidieron en que sus narraciones nacen de lo que ocurre en la realidad, mientras que los personajes están basados en personas conocidas o, incluso en aspectos de ellas mismas. Con Amada Carlota, cuarta entrega de la saga del detective Tony Roures (llamado así en homenaje al padre de la autora), Marta Robles construye una historia que se mueve entre el pasado y el presente y destapa el abominable caso del robo de bebés ocurrido en España durante toda la etapa franquista y hasta entrados los noventa. “Ha pasado en muchos países, pero aquí se apoyó en la abominable teoría del llamado “gen rojo”, del psiquiatra franquista Antonio Vallejo Nájera, conocido como el “Mengele español”. En cuanto a No me dejes nunca, Wonder, Cristina Higueras reflexiona sobre la verdad y la mentira, y sobre la dificultad de mantener la confianza en alguien cuando empiezan a surgir las dudas. “De hecho, en mi novela, lo que parecer verdad es mentira, y lo que parece mentira es verdad”, explicó. La historia llevará al lector a Oporto, donde la inspectora Mónica Rojo y su marido disfrutan de su luna de miel. “Durante la visita a unas bodegas, el esposo de Mónica desaparece y, tras las primeras investigaciones, afloran las sospechas de que esté metido en negocios turbios”. Y sobre los personajes favoritos que tienen todos los escritores, Marta Robles citó a Carlota y Magdalena, víctimas de la violencia empleada ancestralmente contra las mujeres, mientras que Cristina Higueras recuerda con mucho cariño a la abuela de la inspectora protagonista, “un personaje que está basado en mi madre y, también, a Mónica Rojo porqué tiene muchas cosas de mí”, confesó.

Tras un almuerzo reparador y una obra de teatro en cuatro actos basados en relatos de género negro de Angelique Pfitzner, llegó el momento de la entrega de premios y reconocimientos. Iniciamos la “rueda” con la entrega del Premio de Honor Lloret Negre 2026 a Andreu Martín, autor que inició su carrera literaria como guionista de comics a finales de los años sesenta. Entre sus obras, citaremos la serie del detective adolescente Flanagan, escrita a cuatro manos con Jaume Ribera, y novelas tan prestigiosas como Prótesis (1980) Premio Círculo del Crimen; Cabaret Pompeya (2011) Premio Sant Joan Unnim, y Sociedad Negra (2013) V Premio Crims de Tinta, entre otras muchas obras. Martín destacó la importancia de la imaginación del lector, imprescindible para leer un libro. “Cuando leemos, somos nosotros los que ponemos las imágenes. Por eso, nos suele gustar más el libro que la película que adapta la obra”. Y, para concluir, a diferencia de lo que opinan otros autores, Andreu Martín reivindicó la ficción “que nunca ha sido ni será superada por la realidad. Es cierto que la ficción sale de la realidad, que esta nos da ideas, pero es la ficción la que siempre va por delante, la que piensa en las posibilidades, la que proyecta la realidad”.

Pasamos a la entrega del Premio a la mejor novela de género negro en castellano publicada en 2025 a Amada Carlota, de Marta Robles, con un segundo premio para Kuklinski, de Ernesto Mallo, tercer premio para La última bestia, de Josan Mosteiro, y Distinción Pluma Negra para La mala hija, de Pedro Martí. El Premio a la mejor novela de género negro en catalán fue para Mort en diferit, de Toni Aira; el segundo premio fue otorgado a L’udol de l’aigua, de Laia Vilaseca. Carpe Diem, de Teresa Solana, obtuvo el tercer premio.

Continuamos con los premios de relatos. Los premiados al Mejor Relato Nacional fueron: La primera desobediencia, de Sergio Gómez Portell (primer premio) y Clase magistral, de Gorka Iban López Ortega (segundo premio). En categoría Relato Internacional, el primer premio fue para El duro oficio de elegir, de Rodolfo Pérez Valero, mientras que Suelas inmaculadas, de Enrico Ruggiero, se alzó con el segundo premio y el tercer premio fue para El hijo pródigo, de Maximiliano Nicolás Sacristán. Terminamos esta memorable jornada literaria con los premios de relatos categoría juvenil: primer premio para Nada que ocultar, de Daniela Rebolledo, segundo premio para No mires tanto al lago, de María Franco, y tercer premio ex aequo para Jaramagos, de Melani Mieres y Su compañía, de Raquel Paradis. ¡Enhorabuena a todos!
Tras la emotiva entrega de los premios literarios, Lloret Negre calienta motores para sus próximos tres días de Film Festival. El cine negro nos espera en Lloret de Mar del 16 al 18 de octubre. ¡No podéis faltar!